Por: Laura Díaz de La Vega M.

Alumno del Taller Mexicano de Arteterapia

 

QUE ES LA IMAGEN

 

La etimología del vocablo “imagen” proviene del latín imago.

Una imagen es la figura y representación visual o mental de alguna cosa o situación. La imagen se puede dividir en dos dominios:

 

  • Dominio inmaterial de las imágenes en nuestra mente. Éstas aparecen como visiones, fantasías, imaginaciones, esquemas o modelos. Son el resultado subjetivo del individuo de las percepciones externas, en la imaginación y en la memoria.
  • Dominio material de las imágenes como representación visual: diseño, pinturas, grabados, fotografías, imágenes televisivas, y cinematográficas. Estas imágenes son las percibidas por los sentidos en el mundo exterior. Son formas con un alto grado de evocación de lo real; es decir, que son materiales porque existen en el mundo físico de los objetos.

 

Ambos dominios de la imagen están ligados en su origen. No hay imágenes mentales que no tengan algún origen en el mundo de las representaciones visuales. La imagen visual creada y la forma visible que se construyen con las manos y los ojos al mismo tiempo, es producto de la unión de la visión exterior y de la visión interior.

Las imágenes llevan no menos de 30.000 años ayudándonos a ver.

Toda imagen es el relato de una mirada sobre algo. La imagen es muy antigua más que el lenguaje. Es un testimonio que funciona desde la antigüedad, presentando una perspectiva personal de la realidad.

Las imágenes pueden ser una especie de espectáculo, un alarde de habilidad.

Crear imagen de algo le añade importancia a lo representado porque el lenguaje a través del que se expresan, como puede ser la pintura, el cine, la fotografía, busca una emoción enormemente intensa y refinada. El lenguaje del arte es emoción, pero no la emoción en estado bruto tal como la experimentamos en la vida, sino otro tipo de emoción: la emoción estética, que está hecha en igual medida de intelecto, ingenio, imaginación, misterio, placer y compasión.

Aunque el término “imagen”, suele entenderse como sinónimo de representación visual, también se aplica como extensión para otros tipos de percepción, como imágenes auditivas, olfativas, táctiles, sinestésicas, etcetera.

Hay imágenes realmente memorables, pero no sabemos qué las convierte en tales. Toda creación de imágenes se basa en nuestra capacidad de ver algo como otra cosa.

Las imágenes que se crean a través del dibujo, la pintura, y la escultura son básicas para una comunicación significativa; ellas transforman una experiencia individual en otra compartida. De esta manera, constituyen una plataforma para las artes y las ciencias, además hacen posible el desarrollo social e intelectual del individuo.

 

FUNCIONES

 

Funciones de realidad de la imagen:

  • Simbólica: se produce cuando una imagen atribuye una forma visual a un concepto. La característica más notable es la existencia de un referente figurativo y otro de sentido.
  • Representativa: la imagen sustituye a la realidad de forma analógica. La representación es independiente del grado de semejanza que mantiene con su referente y siempre es más abstracta que éste.
  • Convencional: sustituye a la realidad sin reflejar ninguna de sus características visuales. Los signos en este caso son arbitrarios.
    Funciones pragmáticas de la imagen:

 

Función de descripción

 

  • Función artística
  • Función de información
  • Función terapéutica

 

HISTORIA

 

La historia de las imágenes se inicia en las cavernas y finaliza, por ahora, en la pantalla del ordenador. Quién sabe hacia dónde irá en el futuro.

El desafío sigue siendo el mismo: cómo representar el mundo tridimensional sobre una superficie de dos dimensiones. Todos los creadores de imágenes se enfrentan a un problema común: cómo plasmar lo tridimensional, personas, objetos y lugares, sobre una superficie plana.

¿Qué hace que unas marcas sobre una superficie plana sean interesantes? ¿Cómo se muestra el movimiento en una imagen fija, y, a la inversa, cómo conectan el cine y la televisión con los grandes maestros? ¿Qué maneras hay de condensar espacio y tiempo en una imagen estática sobre un lienzo o en una pantalla?

¿Qué muestran las imágenes: verdades o mentiras? ¿Presentan las fotografías el mundo tal y como lo percibimos?

Con la yuxtaposición de una rica variedad de imágenes; una escena de una película, un cuadro de un pintor, una fotografía de un fotógrafo, los autores traspasan las habituales barreras entre la cultura elevada y el entretenimiento popular, y establecen así unas inesperadas relaciones a través del tiempo y de los diferentes medios, afirmando al mismo tiempo que el cine, la fotografía, la pintura y el dibujo están profundamente interrelacionados.

 

David Hockney (1937) uno de los artistas contemporáneos más conocidos y más aclamado por la crítica, nos dice: Son las imágenes las que nos hacen ver las cosas.

Para David Hockney, una imagen es la única forma en que podemos dar razón de lo que vemos. Las imágenes suelen clasificarse como cuadros, fotografías o películas. También pueden catalogarse por fechas y estilos: medievales, renacentistas, barrocos, realistas, expresionistas, modernistas. Hockney afirma que, en primer lugar y de manera fundamental, todos son imágenes, ya estén hechos con un pincel, una cámara o un programa digital, ya se encuentren sobre la pared de una caverna o en la pantalla de un ordenador. Y para que comprendamos cómo vemos el mundo que nos rodea, es necesaria una historia de las imágenes.

La historia de las imágenes supera los límites habituales entre las culturas mayor y menor, las imágenes en movimiento (cine) y las fijas (fotografía), incluso las buenas y las malas, todas se nutren y se influyen constantemente.

El mensaje de la imagen es la propia imagen, una experiencia que puede ser entendida como emoción intensa y refinada. Pero ¿qué muestran las imágenes?

¿Realidad o ficción?

Todas las imágenes están hechas desde un punto muy particular. Todo imagen es ficción en alguna medida, Ninguna de ellas representa sin más la realidad, buscan plasmar un espacio, un tiempo, una ideología, un hecho. Las necesitamos, son necesarias en nuestra imaginación.

En la actualidad estamos rodeados y bombardeados por imágenes. Ahora todo es imagen y más con los últimos dispositivos tecnológicos todo es susceptible de ser captado e inmortalizado. Por lo tanto las imágenes pueden hacernos ver cosas que podríamos no percibir sin ellas.

 

IMAGEN PSICOLÓGICA

 

El concepto de imago (en latín significa «imagen») era ya desde los tiempos de la Antigua Roma un término especial que se usaba para designar aquella máscara de cera en forma de retrato con la que los muertos se exponían en el Forum Romanum.

En el sentido psicológico, imago es un concepto que principalmente designa la imagen interna, o lo que representa inconscientemente una persona o un objeto para el paciente, sin relación con lo que es en realidad esta persona o este objeto, y que incluso, tras el encuentro real con esa persona, o contacto con el objeto, permanece viva en la psique.

La palabra latina imago fue introducida, en la teoría psicoanalítica, primeramente por Carl Gustav Jung (uno de los discípulos predilectos de Freud), en 1911. El mismo autor anota: “Prefiero deliberadamente la expresion imago que “complejo” a fin de que la realidad psicológica que así designo, conserve, incluso en la elección del término técnico, Ia independencia viva que tiene en la jerarquía psíquica, es decir, la autonomía que mis numerosas experiencias me han demostrado como peculiaridad esencial del complejo de tonalidad emocional y que se aclara con el concepto imago”.

La imago, según la psicología analítica, tiene dos aspectos dentro de una sola realidad psicológica. Es a la vez objetiva y subjetiva.

Ahora bien, podemos afirmar que aunque se encuentran en ella elementos que pertenecen al mundo consciente, la imago es un marcado producto de la actividad inconsciente.

Por ello, aunque dotada de vitalidad independiente y de cierta autonomía, permanece generalmente inconsciente, por cuanto de un lado coincide o se sincroniza con la actividad espontánea del hombre y refleja de otro lado, en cierto modo, el mundo exterior en que vive.

Los padres por ejemplo –comenta R. Hostie‐ dejaran en el niño una impresión, una imago. Esta imago, representa ciertamente a los padres como el niño los ha visto y conocido, como los ha vivenciado. Pero no disponiendo el niño, por decirlo así, sino de su limitada experiencia, no puede advertir su aporte subjetivo a la imago. Así vuelca sobre la imagen representativa de sus padres reales, una proyección subjetiva, nada desdeñable. Entonces se funde lo objetivo con lo subjetivo, en un producto que denominamos imago paterna ó materna, sobrecargada de contenido psicológico de valencia positiva o negativa.

Así la imago formada, distorsionando el aspecto objetivo de la imagen real, traducirá proporcionalmente, el estado interior del sujeto. En otras palabras, el hombre, mientras no advierta esta peculiaridad de su dinamismo representativo va proyectando sobre el mundo real, en dosis diferentes pero constantes, la sombra desconocida de su actividad espontánea en su interior, debido a la superproducción identificadora de la imago sobre los objetos.

De donde el mundo se ve como yo lo capto, o mejor como lo siento.

Si bien en el hombre normal, coinciden sus “imagos” más o menos con

la realidad, el margen de distorsión no es apreciable como para que venga a constituir un grave conflicto, psíquico o social. Al contrario del individuo psicópata, en el que las imágenes permanecen proyectadas, lanzadas sobre la realidad objetiva, sobre el mundo que Ie rodea, sin que haya una adecuada correspondencia entre si. “Estas distorsiones de enfoque lo llevan a actitudes que los observadores tildan de “incomprensibles”.

Nos dice el psiquiatra y filósofo alemán Karl Jaspers: “Para comprender al hombre, hace falta comprender lo que sabe y que contenidos objetivos tiene su conciencia. Pero no es el saber lo decisivo, sino lo que signijica para éste, es decir, el modo de la apropiación y con ella el efecto del saber

Lo que es sabido por el individuo como realidad propiamente dicha, lo que es contemplado y está presente en él, determina su naturaleza , y ante todo lo que concretamente es para él dicha realidad.

 

PODER DE LAS IMAGENES

Las imágenes que la persona vive interiormente son denominadas imágenes mentales.

Las imágenes interiores, las concepciones que pueblan nuestra mente, tienen un gran poder: mueven nuestro espíritu en una dimensión profunda, entran en contacto con nuestros temores y nuestros anhelos y acuñan, casi siempre de modo inconsciente, nuestra experiencia.

Al activar nuestras imágenes internas verdaderamente sanadoras, podemos utilizarlas para sustituir la serie de pensamientos negativos por imágenes beneficiosas. Para ello, conviene preguntarnos ¿Qué capacidades desarrollan en nuestro inconsciente? Las imágenes pueden servirnos de señales indicadoras hacia una vida más consciente y auténtica. Y nos permiten ponernos de acuerdo con nosotros mismos. Lo que importa es identificarlas y utilizar sus energías sanadoras.

Las imágenes, favorecen especialmente, la capacidad de insight e introspección de un modo más rápido y espontáneo.

Los psicólogos sociales estudian el impacto que la imagen personal pueda provocar en un período de segundos. Un estudio reciente llevado a cabo por científicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT), ha comprobado que el cerebro humano es capaz de procesar imágenes completas en tan sólo 13 milésimas de segundo. En muchísimo menos de un segundo nuestro cerebro es capaz de procesar las imágenes.

 

La rapidez con la que el cerebro procesa una imagen nos indica el impacto que la misma puede llegar a tener sobre la psique. Si a ello le sumamos un significado que despierte interés y esté repleto de contenido, tenemos la combinación perfecta para promover la reflexión y el cambio más espontáneo.

 

Las imágenes pueden transportarnos rápidamente a un estado emocional ya que ayudan a conectar con nuestro mundo interior. En ocasiones, las personas no saben expresar con palabras lo que sienten, quizá porque no se han permitido el tiempo suficiente para que la información emocional ubicada en el hemisferio derecho pase al hemisferio izquierdo, encargado de dar significado a la experiencia.

Podemos afirmar que aquellas imágenes que se captan rápidamente crean insight (“darse cuenta de” y tomar conciencia) y aumentan las conexiones que permiten comprender conceptos

Por ello, en terapia, cuando buscamos que un mensaje llegue alto y claro, y además sea recordado, las imágenes significativas se convierten en uno de nuestros mejores alíados.

En el ámbito de la psicoterapia, ante la pregunta: “¿Que té transmite ésta imagen?”, cada persona da un significado diferente relacionado con su forma de ver el mundo y el momento que está viviendo. En la imagen el individuo se reconoce, se siente comprendido e identificado.

Las imágenes tienen un poder increíble en nuestra vida. Asociamos una gran cantidad de emociones, pensamientos e ideas a cada imagen que vemos de modo instantáneo e inconsciente. Lo que asociamos a una imagen es personal, individual, pero todos hacemos estas asociaciones.

Tienen el poder de emocionarnos, seducirnos, provocarnos miles de reacciones distintas. De traernos recuerdos, de reflejar nuestros sueños, miedos y deseos. De enfermarnos, de sanarnos y conducir nuestra vida.

Las imágenes relacionan fuertemente nuestro mundo exterior y nuestro mundo interior.

De dentro hacia fuera:

Las imágenes que creamos libremente son expresión de nuestro mundo interno, por ello, son grandes elementos de terapia, de autoconocimiento, de expresión emocional. Las técnicas proyectivas nos permiten reflejar y conocer nuestro mundo interno, y son poderosas fuentes de información concentrada del mundo psíquico y emocional.

De fuera hacia dentro

Las imágenes externas (paisajes, fotografías, películas, vídeos.) influyen fuertemente en nuestro estado interno emocional, en nuestra mente, en nuestros pensamientos, con sólo verlas. Nos conectan con emociones de bienestar o nos generan sensaciones desagradables en un instante.

Podemos observar, además, cómo a través de anuncios, fotos, películas, etcétera, construímos nuestras imágenes internas de lo que “debe ser” una familia, un hogar, una pareja, un hombre, una madre, una profesional. Con ellas, aprendemos y construímos nuestra mente y nuestras creencias, les damos a éstas, forma de imágenes que guardamos también en nuestro interior como imágenes mentales representativas de nuestras ideas y sueños

Cuando creamos memorias y deseos, recuerdos y sueños, predominan las imágenes, pero lo hacemos con todos los sentidos. Podemos asociar olores, sonidos, texturas, emociones, sentimientos, palabras. Todo forma parte conjunta de esa “película” en nuestra mente.

Está demostrado que creamos en nuestra vida y a nuestro alrededor aquellas relaciones, situaciones y acontecimientos que tenemos grabados internamente de modo consciente o inconsciente

Fijar una idea en la mente provoca que el inconsciente esté siempre atento para aprovechar las situaciones que pueden conducir a ese objetivo.

La imagen está diseñada con metáforas. Lo fundamental para el cambio real es que, al practicar la imagen, se crean nuevas vías neuronales que dirigen nuestra atención a esta situación deseada.

Con la práctica, esta imagen y estado se van afianzando en nosotros internamente, nos vamos relacionando con esa situación como con una realidad a nuestro alcance. Progresivamente, nos vamos acercando internamente a ese estado deseado que estará cada vez más a nuestro alcance también en la vida real. Cuando la mente cree que es posible una situación, se activa su atención hacia ello.

La imagen terapéutica, se convierte en un estado de bienestar interno al cual dirigirnos. Lo que podemos obtener al practicar la imagen terapéutica es:

 

La sanación interna de heridas emocionales
El cambio de creencias limitantes
El incremento de conciencia y conciencia espiritual
La mejora de nuestro estado interior emocional
La mejora de nuestras relaciones personales.

 

Esta nueva realidad psicológica y biológica, este nuevo foco, provocará progresivamente en nuestra vida las oportunidades y cambios necesarios que nos permitirán lograr finalmente la concordancia entre la imagen interna y la realidad externa.

Que exista en nuestro interior esa nueva imagen sana, creada y afianzada cada vez más fuertemente en nosotros, nos permitirá reconocer en nuestra vida momentos de mayor estabilidad y sentiremos que la imagen de sanación se irá manifestando a nuestro alrededor.

En este momento podremos transformar nuestra realidad, pues podremos ir tomando decisiones y actuando de modo que podamos alcanzar nuestro objetivo

Por ello, cambiar nuestras imágenes internas limitantes, tóxicas o heridas, por unas imágenes sanadoras, nos llevarán al camino de sanar estas heridas, mejorar nuestras relaciones, superar nuestros límites e ir transformando nuestra realidad.

 

ARTETERAPIA: CAUDAL DE EMOCIONES E IMÁGENES EN MOVIMIENTO.

 

El fundamento para aplicar la psicología al arte fue trabajado por Sigmund Freud cuando realizó sus investigaciones sobre el arte y los artistas relacionándolos con la psicología, resultado de su quehacer en lo que atañe al ser humano como inherente a él. El arte es un potencializador y facilitador del proceso psicoterapéutico.

En la psicoterapia dinámica que utiliza el arte como facilitador y potencializador del proceso creativo, se mantienen las técnicas del trabajo dinámico, es decir, es una psicoterapia no directiva que trabaja con la asociación libre para estimular la proyección y el insight, y en la que paciente y terapeuta interpretan los contenidos expresados en la obra de arte.

La Artetrapia es una disciplina basada en los campos de la psicología y el arte, manifestando las características de cada una de estas disciplinas como conocimientos del ser humano. Naturalmente que la psicología y el arte son tan antiguas como el ser humano. El desarrollo de la profesión de psicología y el arte puede ser considerada como una aplicación formal a una tradición humana.

La terapia es un proceso de transformación de la persona, el arte es un factor que facilita esta transformación. La terapia y el arte tienden a una unidad, al hecho frecuente de la creación de los artistas, que encierran aspectos inéditos, que no se inscriben en las reglas ni en lo contrario a ellas

El sujeto llena de significados un trabajo de arte terapéutico, de la misma forma, el artista no puede dejar de proyectar aspectos de su inconsciente y de realizar excelentes obras cuando al realizar la obra hay en él un conflicto crítico.

De la misma forma que el sujeto impregna su trabajo de arte terapéutico, el artista no puede ignorar una situación similar.

En las primeras sesiones del proceso psicoterapéutico, los trazos, las formas simbólicas, la experiencia imaginaria, en ocasiones no tienen sujeto, ni objeto definido.

A lo largo del proceso las imágenes ocupan los espacios antes vacíos, van siendo formas que dan lugar a elaboraciones figurativas, abstractas, sensibles; que se mezclan con la creatividad y con esa parte única del sujeto que se puede llamar la habilidad artística. La delicadeza de acompañar al paciente en un viaje creativo, permite no cortar el sufrimiento, pero sí llevarlo a desanudarlo a través de repeticiones acabadas, que van preparando un derrumbamiento de defensas.

La Arteterapia brinda al paciente la capacidad de entender su propio proceso dinámico y en decrecer su nivel de negación defensiva. La expresión a través del arte puede ayudar a hacer un puente entre el preconsciente, el inconsciente y el consciente de un evento traumático y tensionante, facilitando la creación de una narrativa a través de la cual la persona puede explorar las imágenes de su territorio interno.

Las actividades de arte, en este sentido, pueden ayudar a proyectar las sensaciones y los sentimientos. En el rango de las sensaciones, al individuo se le deficulta expresarlas al nivel del lenguaje verbal. Una experiencia interna e inconsciente no puede ser alcanzada solamente por la memoria debido a que las experiencias sensoriales son infra verbales, esto es, antes del lenguaje.

La comunicación a través de imágenes puede facilitar expresar los eventos emocionalmente cargados de varias maneras: reduce la ansiedad, ayuda al paciente a sentirse confortable con el terapeuta, e incrementa la memoria, organizando asociaciones que facilitan poder narrarlas y al mismo tiempo promoviendo los recursos internos para encontrar más aspectos.

Algunas investigacaiones han arrojado a través de la observación que la actividad del arte tiene una influencia suavizante y que las personas se sienten naturalmente atraídas a esta actividad cuando están ansiosos o sufriendo estrés, cualquiera que sea la razón de éste.

A través del arte un paciente puede expresar, controlar y empezar a elaborar, simbólicamente, experiencias de incapacidad, dolor, constricción o inadecuación. El arte constituye una forma gráfica muy interesante de observar el proceso de un paciente y cómo expresa el sentir de una enfermedad o de un estado de ansiedad

Donald W. Winicott, pediatra, psiaquiatra y psicoanalista inglés (1896‐1971), en su experiencia terapéutica con niños, muestra cómo los sentimientos del niño abandonado, están acompañados de miedo, venganza, desconfianza y carencia de apoyo, por esto están tan necesitados de holding.

La capacidad crítica del Superyo está bloqueada, el Yo disminuido y desorientado. Esta situación no permite un acceso fructífero a la comunicación verbal del individuo, y es así como el arte pictórico se convierte en un medio facilitador y creativo del proceso psicoterapéutico.

El trabajo de arte pictórico representa una proyección gráfica de los conflictos internos del paciente. Estos trabajos tienen características de las técnicas proyectivas y acceden a la creación propia del individuo.

Winnicott establece la importancia del juego y el arte como medios terapéuticos y de desarrollo emocional del niño, con los cuales se puede facilitar el proceso del paciente adulto

El paradigma de Winnicott considera el proceso de individuación, objeto de transición y vínculo, a través del proceso terapéutico. El encuadre terapéutico provee holding al paciente.

Agrega Winnicott que la estructuración de las experiencias de realidad va surgiendo de la diferenciación de los tres espacios psíquicos (subjetivo, transicional y objetivo), la realidad surge por la sobrevivencia del sujeto. El terapeuta ayuda a que el paciente reemplace racionalizaciones muy distorsionadas por otras menos deformadas que integran el diálogo y el afecto. El arte se convierte en un objeto transicional entre paciente y terapeuta.

El reconocer la función creativa e integrativa del juego y el arte nos permite ver la realidad interna y externa del sujeto. La proyección expresada en imágenes en un dibujo de arte pictórico terapéutico por un paciente permite al terapeuta comprobar la teoría y, al mismo tiempo, ver el estado interno del paciente continuando con el proceso psicoterapéutico, como una linterna que permite transitar por el oscuro inconsciente del paciente.

 

El paciente experimenta admiración y clarificación de aspectos que no comprendía, y que puede materializar y potencializar mientras avanza en el proceso creativo terapéutico.

 

Las imágenes en la pintura

 

La pintura permite que la imagen trabajada en una sesión de psicoterapia quede grabada, y que el paciente pueda recordar cómo se sentía cuando la realizó. La imagen grabada es un testimonio que se puede guardar, volver a mirar, retomar en un momento dado, pero también es particular porque no se ve de la misma forma después de un tiempo de realizado el trabajo; es este el caso del pintor profesional, del aficionado o del paciente.

La experiencia nos muestra que las imágenes que han impactado a un sujeto quedan grabadas en el inconsciente desde la más tierna infancia. El proceso artístico provee situaciones y espacios que anteriormente sólo habían sido accesibles a los niños, debido a que los terapeutas de niños, pensando en la dificultad del lenguaje y del incompleto desarrollo del pensamiento, usaron la técnica pictórica para facilitar el proceso.

Las imágenes en la pintura son una forma muy positiva de contención, y apertura al insight, y permiten a los pacientes y al terapeuta comprobar los logros, como testimonio de la evolución del proceso terapéutico, de la elaboración de su problemática, ayudando a la construcción de la autoestima.

La pintura es una expresión abierta a innumerables aspectos que integran a la persona, mediante el trabajo terapéutico y que solamente con la palabra no podrían ser logrado con pacientes gravemente perturbados, debido a que la comunicación verbal está bloqueada, el paciente no puede o no quiere hablar.

Las imágenes en la pintura permiten la expresión del mundo interno que no podía ser expresado.

En la Arterapia se puede observar cómo la pintura llega a ser una forma de expresión que lleva a los pacientes adultos a estadios muy tempranos del desarrollo de la personalidad. El proceso artístico provee también al paciente adulto más libertad y facilidad para comunicarse.

En la Arteterapia con pintura se hace progresivamente un descubrimiento de la persona. El paciente no está al acecho de un síntoma, no está para ensanchar un dolor, una herida. Con su arte, proyecta diferentes aspectos de su ser; esto no quiere decir que no exprese un dolor, una herida o un gozo. En el arte terapéutico, el paciente expresa diferentes sentimientos de deseo, tristeza o gozo. El terapeuta busca encontrar aspectos que el paciente pueda ver para descifrar y elabora.

La pintura muestra cómo el paciente lucha para organizar material suficiente para empezar a comunicarse.

Hay evidencia de que las imágenes tienen un impacto significativo en la mente y en el cuerpo, es decir, la mente afecta al cuerpo. Las imágenes pueden crear sensaciones de bienestar, desagrado, placer o temor. El sentido común nos dice que las imágenes tienen un impacto sobre cómo nos sentimos y reaccionamos.

A través de la imagen en el arte pictórico se observan insights no logrados a través del lenguaje lineal verbal. Las imágenes gráficas son comunicación, consciente, preconsciente, e inconsciente, en el caso del artista, y de los pacientes, los pensamientos encapsulados y no diferenciados son expresados generalmente en forma simbólica.

Tenemos entonces una mayor integración del Yo y de los objetos y de la capacidad incipiente de reparar el daño causado. Junto con esta integración empieza a desarrollarse el juicio de realidad, la formación de símbolos y la capacidad de discernir entre el mundo interno y el mundo externo.

El terapeuta ayuda a que el paciente reemplace racionalizaciones distorsionadas por otras menos deformadas, que integran el diálogo y el afecto. El arte se convierte en un objeto transicional entre paciente y terapeuta

John Bowlby, psicoanalista ingles (1907‐1990) opina que la base del desarrollo humano es una sensación de confianza en la disponibilidad de las personas con las que mantenemos lazos afectivos, confianza que se desarrolla lentamente a través de la infancia, la niñez y la adolescencia. Dicha disponibilidad consiste en una respuesta constante a nuestras necesidades afectivas: caricias, comprensión, compañía, comunicación y atención.

Cuando se tiene al arte como medio terapéutico hay un desarrollo en la organización de las funciones neuropsicológicas de los pacientes que viven dentro de un caos sin control. Podemos decir que la Arteterapia ha ayudado a los pacientes en el desarrollo del lenguaje y del pensamiento, en la comprensión de las ideas y en la capacidad de asociar sus producciones con su historia. Se descubre un incremento de la creatividad, lo que contribuye a establecer una capacidad de logro, autoestima y autonomía.

Las funciones neuropsicológicas se recuperan e incrementan con la intervención psicoterapéutica en todos los pacientes, aunque a diferente nivel en cada uno. El grado de compromiso es directamente proporcional a los recursos del Yo.

Las imágenes en el arte, le permiten al paciente descubrir su capacidad creativa, de logro, imaginaria y simbólica. Se crea entonces una sensación de que son tomados en cuenta como seres humanos y que pueden esperar tener una vida más útil y más realizada.

 

BENEFICIOS DE LAS IMAGENES EN ARTETERAPIA

 

  • El trabajo con imágenes permite expresar diversas experiencias simbólicas tales como sueños, fantasías e imágenes del pasado, sin tener que traducirlos a palabras. En definitiva se está creando un equivalente a las experiencias humanas pudiendo transformar, revivir y/o reinterpretar estas.
  • Proyección: El realizar un producto plástico tangible de manera espontánea, que no persigue un objetivo estético, permite suponer que se relaciona con el mundo interno del paciente, como una proyección de su experiencia de vida. Proyecta su realidad, al ser la expresión en imágenes , un nexo entre el individuo y su experiencia interna.
  • Catarsis: En el proceso de la expresión a través de imágenes se estimula la liberación intensa de emociones previamente contenidas. De esta manera se ayuda a abordar situaciones conflictivas sin experimentar demasiada ansiedad. La catarsis se daría cuando alguien se abstrae de la realidad concreta y actual, creando una situación “como sí” fuese real. Con ello estaría aliviando sus temores y culpas. La capacidad de realizar actividades “como si” estaría dada por el uso de la fantasía y de las imágenes. El arte posee de esta manera una cualidad catártica.
  • Integración de opuestos: El proceso de la integración de polaridades es tratado en la psicología Junguiana. Al ser la expresión plástica un lenguaje simbólico, de menor control conciente, permite acceder a contenidos tanto del inconsciente personal como colectivo. Esto facilita el reconocimiento de la sombra o de aquellos aspectos que la conciencia ha dejado de lado. En el proceso creativo se expresan polaridades del paciente, lo que permitiría la integración de éstas.
  • Disminución de las defensas: Defensa se define en psicología, como una de las fuerzas instintivas fundamentales en la relación con el mundo exterior, como respuesta a lo que se experimenta como amenaza o activamente como ataque, lucha o conflicto. Se encuentra siempre en los distintos tipos de conducta y de excitación.
  • El arte es un medio menos utilizado que el lenguaje y por lo tanto es menos susceptible de controlar, y puede llevar a que surjan elementos inesperados, esto acelera el proceso terapéutico porque permitiría reconocimientos inesperados, que suelen conducir al insight, al aprendizaje y al crecimiento.
  • Integración del mundo interno y externo: La actividad artística permite extraer orden del caos. El paciente al realizar este proceso debe relacionar sus impulsos internos y sentimientos con las impresiones externas, de esta manera, estaría ordenándose y descubriéndose a sí mismo y al mismo tiempo , a su entorno desde una perspectiva diferente y novedosa, estableciendo una relación entre ambos.
  • Permanencia: La obra creada conlleva una experiencia, es por esto que se puede revivir los sentimientos que se tuvieron al crearla, con sólo mirar la obra.
  • Prototipo de un funcionamiento sano: Con la expresión plástica se promueve un comportamiento sano que estimula la expresión de sentimientos, la disminución de las defensas rígidas, la integración de la realidad interna y externa, etcétera. De esta manera, lo logrado en la terapia se puede extender a otras áreas en la vida del paciente.
  • Experiencia gratificante: La experiencia creativa es gratificante en sí, lo que lleva al paciente a motivarse con el proceso terapéutico.
    Se avalaría su uso terapéutico, porque permite expresar en forma sencilla lo complejo, comunicar los aspectos paradójicos de la vida y todo esto mediante el uso de recursos desconocidos, con su sabiduría organísmica propia.

Marion Milner, psicoanalista británica, ( 1900‐1998), propone que el arte es un método para reproducir los estados mentales que en la infancia fueron una experiencia natural, de esta manera el símbolo es una fase esencial y reiterada en una relación saludable y creativa hacia el mundo.

La expresión plástica no es verbal, ni lineal, es espacial, careciendo de reglas sintácticas y temporales, así se logra representar relaciones y procesos simultáneamente. La expresión plástica posee una riqueza y flexibilidad que la hace propicia a la expresión de emociones, logrando entregar una imagen más rica y colorida de la realidad.

Al estimular la creatividad a través de la expresión en imágenes en la Arteterapia, se estaría también desarrollando la creación de soluciones vitales.

También un mayor conocimiento de sí mismo, a través de explorar el mundo simbólico personal y los procesos psicológicos de esta viviencia

La expansión de sí mismo, el desarrollo de la espontaneidad, la capacidad de goce y el asumir responsabilidad por la propia vida.

Nos dice Fernando del Paso, (1935) escritor literario, dibujante, pintor, académico y diplomático mexicano:

El color, hijo de la luz, y yo, hemos compartido toda una vida, si bien yo lo he adorado siempre y él me ha ignorado.

Porque los colores no piensan. O sí piensan? Más de una vez he dicho que el paraíso, para un pintor, debe ser el lugar donde se dan todos los colores que están más allá del ultravioleta, y más acá del infrarrojo.

También, lo que es obvio: que no le fue permitido, a ningún color,

existir y valerse por sí mismo: el color sólo vive en las formas de las cosas, sujeto al tamaño de éstas, a su longitud, su volumen, su superficie.

De esta manera, el naranja nunca es más grande que la fruta fragante que cubre, ni el azul más pequeño que el cielo en el que se desbalaga.

 

Octavio Paz nos dice sobre la obra de Rufino Tamayo:

 

Veo su pintura como un fruto, incandescente e intocable nos dice Paz de Tamayo. Y no necesitamos saber de qué color

es este fruto: amarillo tiene que ser, rojo fuego, naranja en llamas, bulbo inmenso y fosforescente, vulva solar.

En Tamayo los azules son transparencia torneada a fuego, los verdes acumulan humores, mastican bien su grito antes de gritarlo, y los grises, implacables, se abren paso a cuchilladas netas.

 

Y sobre el arte, continua Octavio Paz (1914‐1998) Poeta, ensayista y diplomático mexicano, diciéndonos:

El arte es y será por siempre un extraordinario medio de proyecciones introspectivas, consecuencia de la compleja estructura espiritual del hombre en contacto con su realidad externa.

La pintura es el espectro infinito emitido por el prisma de la conciencia humana; por lo que es necesario desentrañar los misterios ordenados en las imágenes del arte pictórico.

“El hombre es un ser que imagina y su razón misma no es si no una de las formas de ese continuo imaginar. En su esencia, imaginar es ir más allá de sí mismo, proyectar nuestro mundo continuo y trascenderse. Ser que imagina porque desea, el hombre también es el ser capaz de transformar el universo entero en imagen de su deseo. Y por esto es un ser amoroso, sediento de una presencia que es la viva imagen, la increíble encarnación de su sueño, movido por el deseo, aspira a fundirse con esa imagen y, a su vez, convertirse en imagen”.

 

BIBLIOGRAFIA

 

Transformaciones y Símbolos de la Libido. Carl Gustav Jung.. Trad. Española. Buenos Aires. Paidos, 1952

 

Una historia de las imágenes. David Hockney y Martin Gayford. Editiorial Siruela.

 

La naturaleza humana. Donald W. Winnicott. Editorial Paidós

 

Realidad y juego. Donald W. Winnicott. Editorial Gedisa.

 

Arte, mente y cerebro. Una aproximación cognitiva a la creatividad. Howard Gardner. Paidós 1987.

 

La expresión plástica: potencialidades y aplicaciones como herramienta psicoterapéutica. Araya C., Correa V., Sánchez S. Pontificia Universidad Católica de Chile. 1990.

 

Diálogos entre arte y terapia. Eva Marxen. Editorial Gedisa.

 

El arte como terapia. Alain De Botton y John Armstrong. Editorial Phaidon

 

El poder sanador de las imágenes interiores. Anselm Grun. Editorial Sal Terrae

 

Del mito a la religión. Raymond Hostie. Editorial Amorrortu.

 

The hands of the living God. Marion Milner. Editorial Routledge. 2011

 

Los grandes filósofos. Los hombres decisivos. Karl Jaspers. Editorial Tecnos.

 

Genio artístico y locura. Karl Jaspers. Editorial El Acantilado.

 

El apego. John Bowlby. Editorial Paidós.

 

Ensayo y obra periodística. Fernando del Paso. El Colegio Nacional 2002. Sonetos del amor y de lo diario. Fernando del Paso. El Colegio Nacional. 2016. Hombres en su siglo y otros ensayos. Octavio Paz. Seix Barral 1984.

 

Ensayos de Poética. Sobre el arte verbal de los pintores poetas. Fondo de Cultura Económica. 1977.

 

Paz: Poética verbal, poética visual. Jorge Fornet. Revista de la Universidad. UNAM.